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jueves, 25 de junio de 2020

LÁSER - CONTRAINDICACIONES


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Debido a que el láser puede dañar los ojos, todos los pacientes tratados con láser deben utilizar gafas protectoras opacas a la longitud de onda de la luz emitida por el láser durante todo el tiempo que dure el tratamiento. La persona que aplica el láser también debe utilizar gafas protectoras para reducir la intensidad de la luz de la longitud de onda producida por el aparato específico hasta un grado inocuo. Hay que prestar atención especial a los láseres IR porque la radiación que producen es invisible, pero puede dañar fácilmente la retina.




El aumento del flujo sanguíneo y la producción celular de energía pueden acelerar el ritmo de crecimiento o la formación de metástasis del tejido canceroso. No debe aplicarse terapia láser o fototerapia en la región donde hay o es probable que haya un cáncer.



El aumento del flujo sanguíneo y la producción celular de energía pueden acelerar el ritmo de crecimiento o la formación de metástasis del tejido canceroso. No debe aplicarse terapia láser o fototerapia en la región donde hay o es probable que haya un cáncer.



Contraindicada en las regiones hemorrágicas porque pueden producir vasodilatación y aumentar el sangrado.


Algunos estudios han revelado que la aplicación de terapia con láser en la región de la glándula tiroides puede alterar las concentraciones de hormonas tiroideas en animales. Por esta razón debe evitarse la irradiación de la región próxima a la glándula tiroides (zona anterior media del cuello). También puede provocar también cambios en las concentraciones séricas de hormona luteinizante (LH), hormona estimulante de los folículos (FSH), hormona adrenocorticotropa (ACTH), prolactina, testosterona, cortisol y aldosterona.


Se recomienda evitar la terapia láser y la fototerapia en el abdomen o región lumbar durante el embarazo, porque se desconocen sus efectos sobre el desarrollo fetal y la fertilidad.




Se desconocen los efectos de la terapia con luz láser sobre el crecimiento o el cierre de la placa epifisaria. Sin embargo, no se recomienda aplicar terapia con luz láser sobre las placas epifisarias antes de su cierre, porque puede afectar al crecimiento celular.

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BIBLIOGRAFÍA
La información escrita aquí fue extraída de:
Michelle H. Cameron. (2013). Agentes físicos en rehabilitación. De la investigación a la práctica. España: Elsevier.











sábado, 13 de junio de 2020

LÁSER - INDICACIONES CLÍNICAS

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Los láseres de baja intensidad y otras formas de luz han sido estudiados y recomendados para rehabilitación porque hay indicios firmes de que este tipo de energía electromagnética puede ser biomoduladora y facilita la cicatrización.

A continuación, mencionamos algunas indicaciones clínicas en las que el Láser ha demostrado tener influencia positiva en los pacientes.

Cicatrización tisular: partes blandas y hueso

Los escasos estudios sobre cicatrización del tendón y el ligamento obtienen en todos los casos resultados favorables. Sin embargo, los estudios sobre la consolidación de una fractura han obtenido resultados contradictorios; en algunos se ha mencionado la aceleración de la consolidación de la fractura o de los procesos fisiológicos asociados a la fractura, mientras que en otros no se han observado efectos, o incluso signos de retraso de la osificación tras la irradiación láser.

Parece que el láser de baja intensidad acelera la consolidación ósea al aumentar la velocidad de absorción del hematoma, la remodelación ósea, la formación de vasos sanguíneos y la acumulación de calcio, así como mediante estimulación de la actividad de macrófagos, fibroblastos y condrocitos, y aumento del número de osteoblastos y del volumen de osteoide y la cantidad de calcio intracelular en las células osteoblásticas.

Aunque se desconocen los parámetros terapéuticos idóneos para favorecer la cicatrización tisular, hasta ahora ha resultado más eficaz la luz roja o IR con una densidad energética entre 5 y 24 J/cm2.

Fases de la cicatrización de un tendón.

Artritis y artrosis

Los metaanálisis y revisiones de estudios sobre los efectos de la terapia láser en el dolor, la fuerza, la flexibilidad y la función de pacientes con artritis reumatoide y artrosis concluyen que hay suficiente certeza para recomendar esta terapia para alivio a corto plazo (hasta 4 semanas) del dolor y la rigidez matutina en la AR, aunque en la artrosis los resultados son contradictorios, ya que sólo 5 de los 8 estudios incluidos detectan algún beneficio.


Linfedema

Basándose en estos estudios, se recomienda que el tratamiento láser para el linfedema emplee una densidad de energía alrededor de 1,5 J/cm2 en un área total de 3 cm2 tres veces por semana durante 3 semanas en uno o dos ciclos.


Trastornos neurológicos

En general se ha observado que la luz IR puede ayudar a reducir el dolor asociado a este cuadro. La irradiación IR y roja es más eficaz también que el placebo para mitigar el dolor asociado a la neuralgia postherpética y en estudios preliminares se ha observado un mejor resultado funcional tras el ictus al aplicar terapia láser IR a la cabeza en las 24 horas siguientes al inicio del ictus.

Tratamiento del dolor

Muchos estudios han observado que la terapia láser y la fototerapia pueden reducir el dolor y la discapacidad asociados a una amplia variedad de trastornos osteomusculares distintos de la artritis/artrosis y la neuropatía, como la epicondilitis lateral, la lumbalgia y la cervicalgia crónica, los puntos gatillo y las mialgias de inicio tardío. Los efectos de la luz láser en el dolor pueden estar mediados por sus efectos sobre la inflamación, la cicatrización tisular, la conducción nerviosa o la liberación o el metabolismo de endorfinas. Los efectos analgésicos son más intensos por lo general cuando se aplica láser o luz a la piel sobre los nervios afectados o los nervios que inervan la zona del dermatoma afectado.


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BIBLIOGRAFÍA
La información escrita aquí fue extraída de:
Michelle H. Cameron. (2013). Agentes físicos en rehabilitación. De la investigación a la práctica. España: Elsevier.


lunes, 18 de mayo de 2020

LÁSER TERAPÉUTICO - INTRODUCCIÓN








El láser es un agente físico que emite radiación electromagnética. La radiación electromagnética está formada por campos eléctricos y magnéticos que varían en el tiempo y están orientados perpendicularmente entre sí. Los medios físicos que emiten energía en forma de radiación electromagnética comprenden distintas formas de luz visible e invisible y radiación en el rango de onda corta y microondas.


Propiedades de físicas de la radiación electromagnética

La radiación electromagnética se clasifica según su frecuencia y longitud de onda, que son inversamente proporcionales entre sí. La radiación electromagnética es no ionizante, por lo que puede utilizarse para aplicaciones médicas terapéuticas. La radiación ionizante puede romper enlaces moleculares para formar iones; también puede inhibir la división celular, por lo que no se emplea en la práctica clínica o se emplea en dosis sumamente bajas para obtener imágenes, o en dosis más altas para destruir tejido.



La radiación electromagnética puede aplicarse a un paciente para conseguir una amplia variedad de efectos clínicos. La naturaleza de estos efectos está determinada principalmente por la frecuencia y la longitud de onda de la radiación, y en menor medida por la intensidad de la misma.

Los láseres de baja intensidad y otras fuentes de luz en el rango visible y casi infrarrojo se usan por lo general para favorecer la cicatrización tisular y controlar el dolor y la inflamación por mecanismos no térmicos.


Un poco de historia de la radiación electromagnética

Los agentes electromagnéticos han tenido distinta aceptación como medios terapéuticos en diferentes épocas. Hasta hace poco los fisioterapeutas usaban poco la mayoría de los agentes electromagnéticos. No obstante, desde 2002, cuando la Food and Drug Administration (FDA) aprobó la utilización de un aparato láser para el tratamiento del síndrome del túnel carpiano, el uso de láseres y otros tipos de fototerapia ha ganado popularidad.
En la actualidad, el láser y otros aparatos de luz son probablemente el tipo más frecuente de terapia electromagnética.




 Láseres y luz

La luz es la energía electromagnética en o cerca de rango visible del espectro electromagnético. La mayoría de la luz es policromática, formada por luz con distintas longitudes de onda dentro de un rango amplio o estrecho.
La luz láser, que es acrónimo de Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation, es también energía electromagnética en o cerca del rango visible del espectro electromagnético.
La luz láser difiere de otras formas de luz en que es monocromática, es decir, que está formada por luz en una sola longitud de onda, coherente y direccional.






Propiedades físicas de los láseres y la luz

Como ya dijimos antes, los láseres producen luz coherente con tan sólo una longitud de onda. Las fuentes de luz en rangos estrechos del rango visible o casi invisible del espectro.


Fuentes de luz

En la actualidad, las fuentes de luz terapéutica emplean por lo general fotodiodos. Los fotodiodos están formados por dos capas de semiconductor, una capa con material tipo P con más cargas positivas y la otra con material tipo N con más cargas negativas.
Cuando los electrones caen desde el tipo N al tipo P emiten fotones de distintas frecuencias.
Los fotodiodos ofrecen la ventaja de ser pequeños, resistentes y relativamente baratos. Estos diodos pueden ser diodos láser, LED o SLD.
Los diodos láser producen luz monocromática, coherente y direccional que proporciona luz de alta intensidad en un área, este es el diodo óptimo por poseer todas las características láser. Los LED producen luz de baja intensidad, que no es coherente ni monocromática; cada LED tien una potencia de emisión baja, por lo que aumenta el tiempo de aplicación necesario cuando se usan terapéuticamente. Los SLD producen luz de alta intensidad casi monocromática que no es coherente, los SLD requieren un tiempo de aplicación más breve que los LED y emiten la energía en un área más amplia que los diodos láser.
Muchos aplicadores compuestos contienen pocos diodos láer, SLD y LED juntos. Los aplicadores compuestos contienen por lo general de 10 a 20 diodos.



Potencia y densidad de potencia

La intensidad de la luz puede expresarse en términos de potencia, en vatios o milivatios, o de densidad de potencia, en milivatios por centímetro cuadrado (mW/cm2).
La potencia es la tasa de flujo de energía y la densidad de potencia es la cantidad de potencia por unidad de área.
Los láseres se dividen en cuatro clases según sus rangos de potencia, porque los de alta intensidad pueden tener efectos perjudiciales. La potencia de la yoría de los diodos láser con fines terapéuticos está entre 5 y 500 mW, por lo que corresponden a la clase 3B.

Energía y densidad de energía
La energía es la potencia multiplicada es la potencia multiplicada por el tiempo de aplicación y se mide en julios:

                  Energía (J) = potencia (W) x tiempo (s)

La densidad de energía, o fluencia, es la cantidad de potencia por unidad de área. La densidad de energía se mide en julios por centímetro cuadrado (J/cm2) y es la medida de la dosis terapéutica preferida por la mayoría de los expertos e investigadores en este campo. Esta medida tiene en cuenta la potencia, la duración del tratamiento y el área de aplicación.

Densidad de energía (J/cm2) = energía (J) / área de irradiación (cm2)

La mayoría de los aparatos de láser y fototerapia permiten seleccionar la energía o la densidad de energía. Al usar un aparato de terapia con luz láser no suele ser necesario seleccionar el tiempo (duración) de tratamiento, porque la energía (julios) abarca al tiempo (vatios x segundos).




BIBLIOGRAFÍA
La información escrita aquí fue extraída de: 
Michelle H. Cameron. (2013). Agentes físicos en rehabilitación. De la investigación a la práctica.. España: Elsevier.


sábado, 4 de abril de 2020

INTRODUCCIÓN A LOS AGENTES FÍSICOS



Como ya hemos mencionado en este blog (y como lo ha mencionado la WCPT desde 1987), la fisioterapia es el conjunto de técnicas que, mediante la utilización de agentes físicos junto con otras técnicas, previenen, tratan, recuperan y adaptan a personas con afecciones somáticas. 
Pero entonces, ¿qué son los agentes físicos?, aquí lo platicamos.


Un agente físico puede ser de dos orígenes: 
Agente físico natural: agua, luz, temperatura, etc.


Agente físico artificial: los cuales básicamente vienen de la electricidad.



Y se les llama agentes físicos terapéuticos una vez que son ocupados en el tratamiento de procesos patológicos. En fisioterapia aprendemos la ciencia de cómo utilizarlos y sacarles provecho con base en sus efectos fisiológicos, que darán beneficio para el organismo humano. 

TIPOS  DE LOS AGENTES FÍSICOS 

Agentes Ionizantes: Incluyen radiaciones con campo de materia corpusculares y radiaciones electromagnética como los rayos X y rayos gamma y sus interacciones producen sobre la materia ionización en los átomos. ¿Qué significa esto? La verdad es que no lo sé muy bien, el campo de uso de este tipo de agentes es en la física nuclear y la radiología, los que realmente nos interesan son los siguientes.

Agentes No Ionizantes: Son los que se ocupan en la medicina física, incluyen los agentes físicos naturales y artificiales que se mencionaron arriba. La interacción de estos agentes con la materia no produce ionización en los átomos. 

Hasta el día de hoy, no hay una clasificación unificada entre los fisioterapeutas para los agentes físicos, lo que no significa que no haya, sino más bien que hay varios autores que han establecido las suyas.

Este es un ejemplo de clasificación.



¿CUÁLES SON LOS AGENTES FÍSICOS?

Termoterapia: Aplicación de calor o frío con el objetivo de contribuir en la salud física. Los tratamientos físicos se basan en los 4 mecanismos de transferencia de calor: irradiación, convección, conducción y la conversión. 


Hidroterapia: Se denomina hidroterapia al uso del agua con fines terapéuticos, es decir, el empleo tópico del agua como vector en acciones físicas. Esto trabaja bajo los siguientes principios físicos: 
Principio mecánico.
Factor hidrocinético.
Factor hidroestático.
Factor hidrodinámico.


Luminoterapia: Es el uso de la luz con fines terapéuticos, eso incluye a luz visible en su forma natural y artificial, y otras formas de emisión como el láser. 


Electroterapia: Uso con fines terapéuticos de la corriente eléctrica. La electricidad como agente físico ha sido utilizada desde tiempos remotos. 


Ultrasonido: es el uso de vibración mecánica que utiliza frecuencias elevadas imperceptibles por el oído humano, en fisioterapia estas frecuencias van desde 0,7 a 3MHz. En algunos equipos diseñados para terapia estética se ocupan frecuencias superiores. 









Existe también una serie de agentes naturales, que son un poco particulares pero también son válidos:

Helioterapia: aprovecha la luz del sol.

Talasoterapia: tipo de hidroterapia que utiliza agua de mar.

Climatoterapia: que utiliza elementos climáticos de ciertas zonas geográficas con propósitos terapéuticos. 


Esta es una entrada de introducción a los agentes físicos, en publicaciones futuras explicaremos cada uno con detalle, para ver el contenido audiovisual de esta información no dudes en pasar por nuestro canal de YouTube, nos vemos en la próxima :)
En este vídeo encuentras toda esta información de manera audiovisual.